Escribir con sentimientos lo que no pueden las palabras, como el verso de tus ojos que pone en el papel de tu mirada un infinito adiós por no querer ser mi amada
Fruto prohibido; el más querido; deseo guardado, tan anhelado. No me importa la gente, sólo importa el presente, le ganó el corazón a la seca razón. Daría todo mi mundo por mirarte un segundo, pues sentir que me amas a mi alma da alas