Si te enojas, te entiendo, si no me hablas, te entiendo, si me ignoras, te entiendo, pero si por tus actitudes yo dejo de quererte, es tu turno de entenderme
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta