Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad
¿Una relación perfecta? La lograremos cuando seamos capaces de hablar como buenos amigos, jugar como niños, discutir como marido y mujer, protegerse como un hermano y hermana. ¡No es difícil!